Santander es una tierra próspera donde el cacao hace parte de una de las mayores riquezas de este territorio. Un lugar majestuoso sobre la cordillera de los Andes, rodeado de montañas infinitas, abundancia hídrica y caminos llenos de vida que conectan profundamente con la naturaleza colombiana.
Es allí donde nace Cacao Aúna.
En medio de este paisaje se encuentra la finca de nuestras socias cacaoteras, lideradas por doña Gloria, una mujer trabajadora, fuerte y berraca, como buena santandereana. Con orgullo nos comparte el conocimiento que han construido durante años alrededor del cacao y cómo, a través del tiempo, han logrado desarrollar un cacao de excelente calidad y grado de exportación.
Junto a ella trabaja un grupo de aproximadamente diez mujeres que hoy se han convertido en inspiración dentro de su comunidad. Al principio, muchas personas no creían en ellas ni en lo que estaban construyendo. Hoy, gracias a su esfuerzo y perseverancia, su trabajo se ha convertido en ejemplo para muchas otras familias de la región.
Una relación profunda con la tierra
Algo que hace especial a Cacao Aúna es la manera en que nuestras productoras entienden y respetan la naturaleza.
Doña Gloria habla constantemente de la importancia de cuidar la tierra utilizando procesos naturales y evitando químicos que dañen los cultivos, los animales y los polinizadores que hacen posible la vida.
Ellas mismas producen compostaje natural para nutrir el suelo y proteger el equilibrio del ecosistema que rodea sus cultivos. Para nuestras productoras, sembrar cacao no es únicamente producir alimento; es mantener una relación de respeto con la tierra que les da abundancia.
Los árboles de cacao crecen rodeados de cultivos de banano, cítricos, flores y rosas que llenan el paisaje de aromas y biodiversidad. De alguna manera, toda esa riqueza también se refleja en el sabor y las notas únicas de nuestro cacao colombiano.
El corazón femenino detrás de Cacao Aúna
Las mujeres que producen Cacao Aúna se consideran una familia.
“Aquí lo que le pasa a una, nos pasa a todas”, cuentan mientras trabajan juntas en el laboratorio, el espacio donde transforman el cacao artesanalmente.
Allí los problemas quedan afuera. Entre conversaciones, risas y trabajo en equipo, cada una participa en un proceso que disfrutan profundamente y que también representa una oportunidad de crecimiento, independencia y empoderamiento femenino.
Aunque algunos de sus esposos ayudan en las labores más pesadas del cultivo, todo el proceso de chocolatería es realizado por ellas, desde la selección del cacao hasta el empaque final de cada pedido.
La emoción y el orgullo con el que preparan cada producto reflejan el amor que existe detrás de Cacao Aúna.

Un cacao mínimamente procesado y lleno de vida
El proceso comienza en los cultivos, ubicados a pocos metros del laboratorio y rodeados por una vista imponente de la cordillera.
Las mazorcas son cosechadas cuidadosamente y luego comienza un proceso artesanal que incluye despulpado, fermentación, tostión y molienda lenta del cacao hasta lograr esa textura brillante y aromática que caracteriza a Cacao Aúna.
Cada etapa tiene una enorme importancia: elegir el mejor fruto, encontrar el punto exacto de fermentación y lograr una tostión adecuada permite conservar la riqueza natural del cacao y desarrollar un sabor profundo y auténtico.
Al ser un cacao mínimamente procesado, conserva naturalmente su manteca, antioxidantes y nutrientes esenciales. No contiene estabilizantes ni emulsificantes artificiales. Es cacao real, conectado todavía con la riqueza de la tierra de donde proviene.
Mucho más que cacao
Cuando Cacao Aúna llega a tu mesa, no llega solo.
Llega acompañado de historias de valentía, amor por la tierra, trabajo colectivo y poder femenino en acción.
Llega con el esfuerzo de mujeres que decidieron transformar su realidad a través del cacao y compartir uno de los tesoros más especiales de Colombia con el mundo.
Y quizás eso es lo más importante de todo: recordar que detrás de cada taza existe una conexión profunda entre la naturaleza, las personas y la medicina viva de la tierra.